viernes, 19 de agosto de 2016

El machismo como arma partidista

Collage de Begoña Arostegui
Llevamos algunas semanas detectando en las redes sociales mucho revuelo en torno a la libertad de expresión, el machismo y la violencia de género. Tanta agitación tiene algo positivo, y es que este ambiente dialéctico de intercambio de pareceres es un síntoma de debate social y de reflexión, algo que siempre es constructivo. Sin embargo, resulta bochornoso e indignante que algunas personas sólo participen en estos debates cuando perciben ésta oportunidad como un arma arrojadiza que lanzar contra sus oponentes en otros contextos. Muy rara vez cuando de verdad se trata de defender los derechos de los reprimidos y de las víctimas de violencia de género (salvo cuando se trata de asesinatos y fotos institucionales) ¿llamaría demasiado la atención otra cosa? En cuanto a la libertad de expresión, en este contexto parece oportuno recordar por qué o por quién está gravemente amenazada, ya que inmediatamente vienen a la memoria despropósitos tales como la Ley Mordaza.

Por otro lado, los contextos resultan esenciales a la hora de crear opinión. No es lo mismo la libertad de expresión ejercida en el contexto del arte y la cultura (o en el activismo, en el ejercicio de su defensa de unos derechos o la denuncia de abusos) que la vertida en medios de gran alcance de manera ajena a los motivos por los que se tiene esa capacidad mediática. Tampoco son fácilmente comparables expresiones que reproducen realidades cotidianas o estereotipos, de incitaciones y reivindicaciones explícitas a la violencia, el odio o la violación de derechos humanos. En cualquier caso, practicar la libertad de expresión no nos exime de tener que afrontar sus consecuencias derivadas, como la crítica o -gracias a la Ley Mordaza- incluso denuncias que pueden conllevar penas de prisión.

Respecto al machismo y la violencia machista nos enfrentamos a un tema muy grave. Un problema estructural que sufrimos las mujeres, que somos más de la mitad de la población, hasta el extremo, en demasiados casos, de morir asesinadas por el hecho de ser mujer.
Se trata de un tema muy serio, que requiere de responsabilidad y determinación. Responsabilidad para prestar atención a la realidad que vivimos, repleta de machismo cotidiano. Y determinación para luchar contra la violencia machista, no sólo denunciando y visibilizando los asesinatos, sino denunciando y visibilizando el machismo que nos asalta cada día y trabajando por transformar los espacios de convivencia en todos los ámbitos.

En este sentido resulta del todo despreciable que algunos cargos públicos, utilicen la polémica sobre las letras de un artista (abominables, desde luego) como arma partidista. Es descarado, vergonzante, indignante y, sobre todo, muy machista. Porque a estas personas y sus partidos no se les reconoce precisamente ni por respetar la libertad de expresión, ni por denunciar la violencia machista.
Podrían incluso haber trabajado un poquito y caer en la cuenta de que iba a coincidir con las fechas en las que ya es triste tradición (también para estos defensores de las tradiciones) tener que leer las barbaridades machistas y homófobas del señor Obispo de Alcalá, y mirar para otro lado, en el mejor de los casos para intentar que una crítica no empañe la foto acompañándole.

Lo cierto es que tampoco debíamos esperar otra cosa, en el último pleno escuchamos con estupor cómo se utilizaba una reivindicación de Somos Alcalá -respecto a la evolución de algunas tradiciones, en concreto las Damas de Ferias, para que participen del necesario cambio estructural en cuanto a igualdad de género- y la retorcían para dar la falsa imagen de que se atacaba a nuestras Casas Regionales.
No dejaremos de luchar contra la violencia machista y de reivindicar todos los cambios políticos y sociales necesarios, con coherencia, porque para nosotras el machismo es una cuestión de vida o muerte, no un arma arrojadiza en la política rancia del heteropatriarcado.

Fdo.: Brianda Yáñez y Olga García

Semanario Puerta de Madrid - 19 de agosto de 2016

1 comentario:

  1. Como siempre la valentía debe de estar por encima de todo.Hay que luchar hasta la extenuación para que esta sociedad cambie de una vez por todas y es trabajo de todos.No podemos quedarnos con los brazos cruzados.Muy buen articulo.Animo

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